Cosita preciosa, esto es Amor Objetual

El vínculo emocional con objetos. Me gusta, lo uso, lo cuido, lo extraño. Es amor objetual y de eso nadie queda exento.


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¡Ay! 😍 la palabra amor, síntesis de la idea de afecto, cariño, apego o querencia, con las personas y cosas. Amor de pareja, de amistad, familiar, amor objetual.

La vida está llena de seres, de momentos, de arte y objetos; seres con quienes compartimos, momentos que marcan, arte que nos expande y objetos que nos complementan. Por definición, lo que complementa se añade para mejorar, completar o perfeccionar; es esta relación lo que nos conecta con objetos, con los que generamos una alianza y hasta llegamos a amarlos. Seguramente nos hemos percatado de ésto, pero quizá no estemos conscientes del porqué amamos y mucho a determinados objetos. Pues eso es cuando el diseño se conjuga con las emociones.

Por experiencia propia, cuando se tiene un hábitat objetual y/o se maneja el desarraigo, sabemos cuáles objetos son fundamentales en nuestra vida; protagonistas de una retahíla de anécdotas, con los que experimentamos una sensación de cercanía y calidez, casi familiar.

Afirma Luján Cambariere en su libro El Alma de Los Objetos que «Amamos y necesitamos los objetos por los infinitos lazos y vínculos que nos unen a ellos», pero a su vez también se pregunta «¿Por qué nos involucramos espiritual, emocional y psíquicamente con ellos?».

Para entender mejor el asunto voy a ilustrarlo con una vivencia y luego con reflexiones desde la perspectiva del diseño.

Un cuento de Amor Objetual

Contextualizo: Luka es mi perro, UpaLuka el nombre de la indumentaria que le hace mi Madre Arquitecto, quien desde hace par de años ha llevado sus conocimientos de planos a patrones. Luka y yo emigramos de Venezuela, mientras tanto la Madre Arquitecto nos manda amor frecuentemente.

A principio de julio del 2019 Luka llevaba un cuello polar, hermoso, obra de la Madre Arquitecto. No imagino la de horas de patronaje y costura, más la gestión de envío desde Mérida hasta Buenos Aires. Fue en un encuentro con un amigo en un bar notable y con un malbec servido que llegó a mí la creación de mi madre.

Oportuna fibra polar, el invierno estaba a punto de empezar; ahora nos abrigaríamos y luciríamos tanto amor, porque eran dos piezas para combinar. Por el barrio andaba Luka con el cuello, seduciendo miradas y unos cuantos «ay nooo miamor me muero». Cuestión que un día de paseo, de meadas, de faranduleo, el cuello desaparece, así no más. Se quedó Luka con frío en el pescuezo y yo con las ganas de tomarle fotos al #arquiperrito y una sensación de vacío; controle era el cuello que había hecho mi mamá. «Se lo quitaron», pensé; «cuando lo vea gritaré que eso es de mi perro».

Veinte días después, ya sin esperanzas y tomada la decisión de contarle a la Madre Arquitecto la desaparición del cuello ¿Qué creen? Me asomo al balcón y ahí estaba la corona de estrellas, el cuello polar, adornando la cabeza del capataz de la obra de al lado; qué cuello, aquello era un fez, el obrero parecía un turco en plena ciudad porteña. «Señor, señor, lo que tiene en la cabeza… Sí eso, es de mi perro, ya voy pa’llá». Y entre risas, fotos que daban garantía de la pertenencia y un «ay, es que eso lo hizo mi mamá» fue cómo el cuello, lleno de carga sentimental, regresó a mí y de nuevo el Luka lo lucirá.

Este es Luka con su Upa Luka.

Este Amor desde la Perspectiva del Diseño

Reza un refrán francés que «ser amado es la mejor manera de ser útil».

Los objetos son, en esencia, construcciones materiales, extensiones de nuestro cuerpo, ayudantes del quehacer. Elementos que permiten realizar determinadas tareas, algunas complejas, otras precisas, algunas de protección, otras de identidad. Han acompañado a la humanidad en su evolución, son fruto de la inventiva y motivo de deseo. Con ellos creamos vínculos emocionales que trascienden la materialidad, pues nos acompañan en nuestras expresiones, oficios y vivencias. Según Donald Norman, padre del Diseño Emocional, este tipo de vínculo se da por tres dimensiones:

  • Visceral: es el placer sensorial al estar en contacto con el objeto.
  • Conductual: es lo que ofrece un objeto, la experiencia que llega a generar.
  • Reflexiva: es la identidad que representa y el sentimiento que genera.

Entre el Diseño Emocional y el Amor

Nosotros resumimos la afectividad en la palabra castellana amor; mientras que los antiguos griegos tenían distintas palabras para referirse a estas formas de querer. Entonces veo una relación con las dimensiones que Donald establece:

  • La dimensión visceral = eros, el amor erótico o pasional;
  • La conductual =  el ágape, el amor puro e incondicional, y
  • La reflexiva =  la filia, el amor profundo, esa afinidad y simpatía, que tenemos hacia determinadas cosas.

Explicadito pues. El vínculo emocional con un objeto se enmarca por su configuración formal, es la sabrosa etapa de la seducción, la dimensión visceral, el eros; se refuerza con su uso y función, el tan idílico noviazgo, lo conductual, el ágape; y trasciende con su significado, valor y apropiación, así como un matrimonio por la iglesia que dura hasta que ya; lo reflexivo, la filia. Dimensiones que convergen con el humano y se crea el tan bonito amor objetual.

Encariñarse con objetos es algo propio de las personas. El vínculo emocional se enfatiza por la presencia e importancia que pueda tener un objeto en nuestras vidas; lo animamos, lo humanizamos y hasta le damos una posición privilegiada. El primer carro es un ejemplo común, ¿quién no tiene cuentos y travesuras con ese «personaje»? Para muestra esta campaña de Volkswagen México que se basa en historias de amor de verdad, verdad, con alguno de sus autos.

Emociones, pertenencia, filiación, afinidad; los objetos y nosotros. Es una realidad, no hay persona que no ame un objeto, por más desprendida o «cero materialista» que sea. Me gusta, lo uso, lo cuido, lo extraño. Es amor objetual, y de eso nadie queda exento.


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10 Comentarios

  1. Si, las cosas u objetos q vamos adquiriendo y acumulando a traves del tiempo se van impregnando de amor producto de q lugar especial o personas de donde proceden. Ellos llegan a convertirse en una extension de nosotros mismos pero atencion esa relacion ha de ser manejada sin que el apego nos controle. Y estar preparados a separarnos de ellos y comprender q pueden acompañar o sustituirse por otros q vienen cargados de vivencias nuevas y maravillosas q han de enriquecer nuestro vivir

    Yolanda pacheco
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  3. Vivi amo a Luka desde que vivía en Mérida. Luce hermoso con sus UpaLuka, en la bici o en las zonas hermosas de BA. Aunque me derretia de amor cuando paseaba por Mérida. Vaya un abrazo para ambos desde Iowa.

    Marzia
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