«Del apuro sólo queda el cansancio»

Un post bastante ligero de leer, titulado con una expresión venezolana muy usada por nuestros mayores, para aconsejarnos bajar el ritmo, la velocidad, el afán de la vida. No en vano la dirán.


Titulo este post, bastante ligero de leer, con una expresión venezolana muy usada por nuestros mayores, para aconsejarnos bajar el ritmo, la velocidad, el afán de la vida. No en vano la dirán.

Fotos de @laverapaparoni. Estación Pasteur, Línea A. Buenos Aires – Argentina.

Vivimos en un mundo rápido y frenético, VICA le llaman. Estamos inmersos en rutinas que mucho dejan, pero sobre todo padecer el síndrome FAC (Frustración, Aburrimiento y Cansancio). Nos sentimos abrumados en un espacio/tiempo que parece no dar tregua, un ritmo que va más rápido de lo que se puede procesar, que demanda más cosas de las que se pueden manejar; luces de un lado a otro, el timing del semáforo en cada esquina, bocinas sonando por doquier y ésto sólo cuando nos desplazamos. Siempre vamos apurados.

En este espacio/tiempo tan agitado, tan «es ahora o nunca», hemos repetido un montón de veces que analizar y discernir es tan necesario y elemental como tomar café antes de empezar el día, porque el reloj biológico hay que activarlo o tomar una ducha luego de una larga jornada, porque hay que volver a ser gente.

Tengo dos años siendo profesional, uno entregada a estudios de arquitectura y un lustro dedicándome a trabajar con clientes propios. Y sí, me siento afortunada de trabajar en lo que me apasiona, pero vaya, ¡qué ritmo! Uno que va más allá de mi gusto. Diseñar rápido, porque el encargo siempre es «para ayer», dibujar rápido porque la entrega es ¡Ya! Qué vaina, no nos dejan ni respirar, mucho menos pensar. Eso, particularmente, me agota. Lo «bien hecho» toma su tiempo.

Este formato de vida tan agotador dan ganas de pausarlo; protegernos de ese monstruo que es la cotidianidad, que básicamente no nos deja hacer lo que realmente queremos, salir corriendo a encontrar un refugio que nos haga sentir en casa. Y es que el tiempo y el espacio tienen mucho que ver, están vinculados orgánicamente, porque ningún objeto material o emocional puede existir en el tiempo y no estar en el espacio, finalmente vamos siendo y estando por igual.

(Voy a escribir sobre «espacio» en el próximo artículo, así comenzamos formalmente con las vivencias y la arquitectura).

Foto de @laverapaparoni. Avenida 9 de julio. 1am. Buenos Aires -Argentina.

Cuando por fin encontramos el tiempo para respirar y espacios con oxígeno, le damos la vuelta al asunto, lo cuestionamos, intentamos buscarle una solución. Queremos mejorar nuestro estilo de vida, pasamos desde buscar información de éste o aquél concepto, hablarlo, analizarlo, hasta imaginar vivir en un campo con sólo lo necesario.

Aunque digan que «burro que piensa bota la carga», nosotras, las de las vainas cooltas, hemos preferido tomar un tiempo para discernir en este mundo de premuras. Y es que les cuento una cosa: el pensamiento de diseño es fundamental para encontrar soluciones acertadas, para desarrollar o encontrar ese algo que nos dará bienestar, placer y hasta nos hará ahorrar unos realitos.

De tal manera que hemos conversado muchas veces sobre slow food, slow design, y hasta del slow living, y es que para conceptos, el inglés te tiene (casi) de todo. Conceptos que tienen mucho para aportar, pero ésta que está aquí, sólo par de cositas toma, porque ¡Ay!, tampoco taaan slow.

Para muestra, un botón, o mejor dicho, un vídeo sobre el slow living. Usted sólo póngale subtítulos en español, si es necesario, y fíjese de qué va esta vaina.

¿Será hora de detenerse y retomar la esencia de las cosas? -me pregunto-. No sé si el camino es ése, pero de momento parece válido. Habrá que, como todo en diseño, explorarlo y testearlo.

Y sí, del apuro sólo queda el cansancio, pero tampoco hay que dormirse en los laureles.


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5 Comentarios

  1. Muy acertado este artículo, es realmente difícil no quedar atrapado en el ritmo frenético de la cotidianidad. Depende de nosotros mismos encontrar ese momento de respiro, de desahogo, de pausa para reflexionar, de hacer algo diferente y que te emocione un día de entre semana, por ejemplo… En ámbito laboral, “Del apuro queda el cansancio”, también diría que aveces los errores, o propuestas que de tener un poco más de tiempo, habrían sido mejores. Tiempos, procesos, entregas, un malabarismo con el que poco a poco vas agarrándole el hilo mejor y oportunidades para encontrar y desarrollar tu propio proceso eficiente.

    Lilian P.
    1. Lo importante de todo esto, es tener la convicción de lo que queremos, e ir trabajando por ello, en paralelo o perpendicular, pero poco a poco ir creando ese refugio que nos dará tranquilidad.
      Gracias por leerlo y sobre todo gracias por la reciprocidad; tu comentario es de esos que quiero leer cuando hablo de rutinas aburridas, cotidianidad y ritmos frenéticos.

      Patricia Vera Paparoni
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