Comfort Food. La comida que te hace sentir en casa.

Los humanos comemos para saciar nuestro apetito, nutrirnos y, adicionalmente, para tener una experiencia sensorial. En el caso del comfort food la memoria es la que da el like cuando una comida envía el mensaje correcto a nuestro cerebro: mi mamá me mima.

Comfort Food, otro término que el inglés crea para dar en el clavo, significa comida confortable. ¿Confortable como un puf? Bueno, si ese puf trae buenos recuerdos, sí. Pudiésemos asociar el concepto con las características de un alimento o una comida, por ejemplo la textura, de manera que confortable puede ser un soufflé, un mousse o un gelato; pero en este caso al estimular los sentidos lo confortable se asocia con una sensación de bienestar, con una emoción reconfortante y una grata impresión.

Nos referimos entonces a un alimento o una comida con una carga sentimental de anhelo, que genera una sensación nostálgica en boca, que ¡de una! nos conecta con algún recuerdo, y justo con el primer bocado nos reconforta; típico que vaya acompañado de ¡pfff! un suspiro, y no precisamente los de clara de huevo. ¡Cuánto alivio al alma! Esta comida suele ser casera, porque la nostalgia viene del griego clásico nóstos, que es regreso al hogar. Y es así como recordamos a mamá o a la abuela, o quizá hasta a la suegra… pero de la mejor manera.

Curiosa, como buena diseñadora, por saber cuál alimento o comida hace sentir en casa, me dispuse a recolectar testimonios por twitter. Las arepitas dulces son «las reinas del arroz con pollo», y las sopas, hervidos y cremas «de mamá» son literalmente para el alma. De los comentarios bien se puede sacar un recetario de comfort food venezolano, los ingredientes con más presencia son: el queso fresco, el café, la harina de maíz, los plátanos, todo lo horneado y dulce, el papelón, la parchita, la lechosa y el mango, el arroz y las caraotas, la pasta, el cazón y el muchacho, y obvio el diablito y el cheez whiz.

Entre uno y otro tweet salió un nuevo término muy ingenioso , comfort drink, porque un venezolano no es gente sin un trago, un palito, un refresco. Placenteros como el ponche crema y el papelón con limón, la malta y la polarcita, la merengada de cambur, el jugo de parchita y la tizana.

Uno de los comentarios fue tan preciso en definir qué es comfort food, que lo comparto textualmente:

La comida que reconforta es la que te alimenta el alma, la que te da seguridad y te hace recordar tu identidad. Es una memoria intangible que tu cerebro y tus sentidos la transforman en algo físico. Saborear el recuerdo de lo que eres.

@marilynalbert

A esta comida tan emotiva preferiría llamarle comida reconfortante, con el prefijo Re de repetir, porque al estar plenamente seguros de que ese plato nos da bienestar, lo volvemos a comer, e incluso a hacer una y otra vez.

Mi Comida Casera

Me pasa que en casa siempre ha habido cocineras, con AS de mujeres, excelentes. Que si las hallacas, la comida andina y la mantuana, las preparaciones con sabores afrancesados, los postres y galletas. Los domingos y festividades eran los días para lucirse y sacar ideas del Recetario de Doña Beatriz, mi abuela. Pero no solo esas comidas elaboradas me saben a casa. Una papa sancochada con mantequilla y saní es la vaina más familiar que existe. Eso es Mucuchíes en pleno, la herencia paramera de mi abuelo, la bisabuela que trillaba trigo, hacía panes y tostaba las semillas del nabo para hacer saní, un condimento que no se consigue en anaqueles.

Ha sido mi madre arquitecto quien, con su sazón, variedad y agilidad, puso la varilla alta en mi paladar; a tal punto que mi gran amiga Beatriz Pirrone, tercera generación de cocineras de Toscana, me dijo que podía ser crítica de cocina (¿Quién quita, no?).

Mi mamá se destaca con todas sus preparaciones, sus más frecuentes platillos son altamente proteicos: el asado negro, el arroz indonesio, el pastel de papa y pescado, la pasta al horno con pollo y pimentón verde, el pasticho de berenjenas, el pollo a la mostaza, la sopa de cebolla, el minestrone, la chalupa, el chupe, en fin. Platos que poco a poco he ido replicando en tierras lejanas, porque mi comfort food es su sazón. Haré gala de mi madre y de la dicha de sentarme a comer con ella por 36 años seguidos. Haré gala de haber cocinado el almuerzo a su lado por un año antes de haber emigrado.

My Own Comfort Food

El pan es casita para mi.

No solo de mimos de mamá una se alimenta, cuando toca emanciparse o arrejuntarse existe la oportunidad de hacer su propio comfort food, como el pan que es casita para mi. Yo tuve la interesante experiencia de fusionar el alimento y el diseño en un proyecto, con el que me adentré al mundo del Food Design (¿cómo se come eso?), a tal punto que participé en un Encuentro Latinoamericano.

A partir de esa experiencia expandí mi amor por el pan, una relación que data de años, que se arraiga en la familia y que me hace hornear hogazas, tostar rebanadas y hacer montaditos y sándwiches que reconfortan. Con el pan entendí el valor sentimental del alimento, de la comida y con el que conecté con gente maravillosa que hace que su comfort food sea de muchos, como es el caso de mi amiga, cocinera y saquito de empatía Gloria Machado de alimentos KQT.

Ahora, ya en otras latitudes y reconfigurando mi panorama personal, he cocinado como nunca antes, he fermentado consecuentemente y he horneado de forma religiosa. Los sabores mediterráneos, los panes con masa madre, las arepas andinas sourdough y el litro de yogurt semanal, son hoy por hoy indispensables para esta andina de rasgos griegos.

Es al hacer comida como un acto de colaboración, recreación y amor, cuando surge el alimento reconfortante, ése que el día de mañana la memoria se encargará de darle like. La actividad de cocinar y de crear con ingredientes, la sigo asociando a la experimentación y a la creatividad, pero en una dimensión más personal que me conecta horizontalmente con la gente. Tengo la certeza de que estoy en un nuevo comienzo, de raíz, más cercano, uno que aporta bienestar.

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11 Comentarios

  1. Me encantó el post que escribiste, pero sobre todo lo rico que fue responder a tu pregunta y recordar esas cosas que te transportan a tu casa, a tu familia, a tus padres, a tus hermanos a la señora que cocinaba en nuestra casa, Francisca, la reina de mis añoranzas culinarias, la había enseñado mi abuela que ya no estaba con nosotros, y una vez que no pudo trabajar más nada fue lo mismo!☺️ Un poco exagerado pero ella representa uno de los recuerdos más preciados de mi infancia.
    Gracias Viviana!!
    Te mando un fuerte abrazo! 🤗

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