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Los Diseñadores Comemos Aire 🤯. El valor del Diseño

Hay una extraña creencia entre algunos mortales, grupo al que pertenecemos; ellos piensan que nosotros -los diseñadores, y demás freelancers también- nos levantamos por la mañana, preparamos café y tostamos pan, y que para alimentarnos. Qué cosa tan rara, eso no lo hacemos. ¡Nooo! Nosotros INHALAMOS, SUSPIRAMOS, los diseñadores COMEMOS AIRE. Los desayunos más ricos se componen de 78% nitrógeno, 20% oxígeno y pizcas de argón y dióxido de carbono.

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los diseñadores comemos aire

Obvio que los diseñadores no comemos aire

En realidad INHALAMOS y SUSPIRAMOS mucho, en definitiva los diseñadores sí COMEMOS AIRE, para evitar hablar en «perfecto francés» cada vez que desacreditan el trabajo; cuando no se cumple el pago, al no depositar a tiempo, al pedir una rebajita por lo que «tú sabes de eso» o al hacer ghosting después de enviar la oferta económica. Un poquito de por favor.

Hay que ser elegantes y usar las palabras adecuadas para hacer entender que el diseño tiene su espacio, su estudio, su acción, su presencia. Sumando todo eso se obtiene un indicativo de su valor. Quienes buscan diseñadores, o cualquier otro trabajador autónomo, deben tener en cuenta que están solicitando servicios de personas calificadas en el área. El respeto es importante. De nada sirve que lancen flores, para que después del presupuesto terminen con un «yo lo hago por mi cuenta», o una respuesta nunca enviada, o peor aún, un trabajo hecho sin pago. Insisto, el respeto es importante, se invierte tiempo en atender, entender, ofrecer y hasta incluso resolver. Les recuerdo, el diseño efectivamente tiene su valor.

Cansaditos de que subvaloren nuestra profesión

Los autónomos generamos ofertas económicas que garanticen una remuneración adecuada del trabajo, por eso la gama de precios es amplia. Muchos nos guiamos por tablas de excels, en donde se despliegan todas las variables y costos asociados al trabajo; otros nos tomamos las referencias de colegas y la valoración de la experiencia adquirida; también hay quienes recurrimos a tarifarios -el venezolano o el argentino-, que permiten tener marco referencial.

Es palpable la existencia de factores que alteran el verdadero valor del diseño y las actividades relacionadas; gran responsabilidad la tienen aquellos individuos que por dos centavos hacen cualquier vaina, las dichosas plataformas de freelanceo que han lanzado en picada los montos del trabajo, y sin duda, en países con crisis económicas en los que hay que resolver el día a día, cualquier entrada parece buena. Nada más terrible que eso, pues precariza el trabajo de cualquiera.

En fin.

Servicios de Diseño sin paga

Hace años decidí alejarme del servicio de diseño y dedicarme a la producción. Soy diseñadora industrial y creo en el producto terminado, en él he encontrado mi medio y mi lugar de expansión. Pero migré, y evidentemente tenía que darle de nuevo un voto de confianza al servicio para solventar la inmediatez, esto al no haber encontrado un empleo en mi área. Sin embargo no ha sido posible, algunos trabajos muy mal pagados, otros rebotados o sin respuesta alguna, otros que se alargan más de la cuenta y el pago se hace polvo.

He nadado desde la conceptualización muy mal pagada de un restauran en Perú, para una afamada cadena de hoteles, a tigritos como el refrescamiento de logos, que no es lo mismo pero… ustedes entenderán. Pasé por la definición de unas «Plazas Sostenibles» para la ciudad de Buenos Aires, que después de haberme buscado no había presupuesto. En una oportunidad me pidieron enviar la estructura de un seminario de Diseño de Productos, con un «lo vemos y luego te llamamos», muy chévere. Desde la elaboración de una estudio de mercado con un pago precario, al desarrollo de un fulano «Módulo Médico» para ser presentado al Gobierno Mexicano, que resultó ser puro humo. Y ni se diga de los trabajos en plataformas para freelancers.

Listo, me cansé otra vez. Yo cara de boba no tengo.

Ajá, pero ¿Qué hacemos los diseñadores para alimentarnos?

Estudiar y experimentar hasta dar en el clavo, seguir estudiando y experimentando hasta encontrar otro clavito.

Por eso estoy empeñada en que el acto de diseñar sea valorado, por eso también Vainas Cooltas. No debe pasar en vano los estudios, la experiencia, las horas nalgas, los servicios por pagar y sí, el café y el pan que nos comemos al levantar. En parte se logra con la remuneración adecuada.

Mucho aprendizaje queda por parte de nosotros, los autónomos; el saber ofertar, el comunicar efectivamente el aporte y las habilidades. Es lamentable que no se pueda recuperar el tiempo perdido, cada presupuesto que quedó sin respuesta o con un «muchas gracias, nosotros resolvemos», pero quedarán como lecciones para poder calar.

El Valor del Diseño

El valor es una estimación positiva o negativa que se le confiere a algo. El valor del diseño es positivo, por ser una disciplina que trabaja en pro del bienestar y la calidad de vida. Adjunto definición de WDO, para que siempre tengamos presente de qué va el diseño.

definicion diseño industrial

El valor del diseño va más allá de un presupuesto. Eso es básicamente una representación en números del know how del profesional, de las consideraciones que se tengan, de la economía del lugar.

El valor del diseño se asocia a su área de estudio, de acción y resolución. A su implicación del bienestar en nuestra vida cotidiana. Quien se dedique a diseñar tiene la capacidad de juntar variables técnicas, sociales y ambientales; también tiene la soltura para ajustarse a las condicionantes, el ojo de escoger los elementos adecuados para que el resultado final cumpla criterios de usabilidad. El diseño ejecutado por personas dedicadas a la disciplina merece respeto y consideración por parte de todos.

Vamos a darnos nuestros buenos lugares y construyamos lugares más equitativos, colaborativos y de progreso.


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6 pensamientos sobre “Los Diseñadores Comemos Aire 🤯. El valor del Diseño”

  1. Hola, buenas noches como Arquitecto y diseñador estoy totalmente de acuerdo con el artículo, ya que emigramos y nuestra vida cambio, tenemos el deber de ser quienes luchemos y construyamos nuestro lugar y hacer resaltar el valor de lo que brindamos.

  2. No pudiste haberlo expresado mejor… uno se cansa de que consideren tan simple lo que hacemos que cualquier costo racional es un asombro, un “pero eso está carísimo, yo solo te estoy pidiendo algo sencillo”.

    Es agotador lidiar con el cliente que “te deja diseñar lo que quieras, porque no tiene una idea clara” pero cuando le muestras las propuestas te sale con un “eso no es lo que tenía en mente”… de lidiar con el cliente que todo lo discute porque por un lado dice que de eso del diseño no entiende, y por el otro se siente tu tutor de tesis…

    Ser diseñador es una cuestión de vocación, si no, no se entendería el aguante que tenemos.

    Gracias por ponerle “voz” a los que tantos sentimos cada día.

    1. Muchas gracias Zuleyma, a veces lo atragantado hay que soltarlo. Mi reencuentro con el servicio ha sido un tanto agotador, me ha mantenido un poquito a flote pero el esfuerzo es mucho que el beneficio. Prefiero rentabilizar el trabajo. Sin duda la vida me conduce de nuevo a generar productos propios (tangibles, digitales, comestibles) y ser todera (analizar, diseñar, producir, comunicar, distribuir, vender y barrer el estudio). Me siento cómoda ahí, típico de diseñadores industriales. Pero sí o sí, quería encontrarme con gente como tú que ama la profesión y que sigue firme proyectando el verdadero valor del diseño. Es lo que nos corresponde, así obtendremos el tan anhelado respeto. Un abrazo, gracias por tu aporte.

  3. Desde mi punto de vista eso puede ser parte del montón de lugares comunes relacionados al mundo del diseño. Cada caso obviamente es particular y con sus propias aristas.
    Hace 2 años la gran mayoría de diseñadores gráficos, industriales y de moda se habían largado del país y casi satanizaban a los diseñadores que por diferentes motivos nos quedamos en Venezuela. Todos tenemos un colega que se fue al mundo y terminó haciendo diferentes oficios. Lo que significa que el sub pago del diseño no es exclusividad de esta rivera del Arauca vibrador.
    Por otro lado está un tema tabú, que genera polémica y es bastante enredado, que no es otro que la ausencia de talento, siquiera una leve presencia de capacidad. Existe la creencia (del mismo libro donde sacaron que los diseñadores comen aire) de que cualquiera es diseñador. Con la masificación de programas y recursos digitales para el diseño, se desarrolló una tendencia que rezaba que si manejas AutoCad eres arquitecto y si medio sabes algo de Photoshop ya puedes elaborar una pieza publicitaria para una transnacional hotelera. En su texto lo explican muy bien, pero queda siempre el tema de que se puede además estudiar X carrera y carecer de talento para desarrollar la actividad aprendida. Y resulta que en el are del diseño y afines, es necesario un talento excepcional, para que el desayuno no sea ni oxígeno, ni nitrógeno, ni argón. Evidentemente no podemos manipular la mentalidad explotadora, aprovechadora y viva la pepa de muchos de los que contratan por dos harina pan a un arquitecto u otro profesional del arte, pero si podemos destacar con nuestro talento sobre la enorme ola de mediocridad que se cierne sobre el diseño.
    La cultura del sub pago y/o explotación laboral se ha acomodado a los nuevos tiempos, ahora es contra los frelancers que se ensañan. Muchas veces por desconocimiento del trabajador y otras por simple y llana maldad del contratante, sin hablar de que los venezolanos nos encargamos de lavar los trapos sucios en cualquier rincón del planeta que os tocó emigrar y esto dio una enorme ventaja al contratante que sabiendo las condiciones económicas tan precarias que se viven el país asume unilateralmente que los hijos de Simón Bolívar se alegran de conformarse con cualquier cosa para medio comer, así sea aire.
    El talento que destaque, resultados impecables, originalidad, ojo crítico para saber entender cuando es a todas luces una estafa, profesionalización, búsqueda constante de la excelencia, una amalgama perfecta entre ser autodidacta y aprovechar realmente la academia son lalgunas de las cosas que os pueden servir para darle valor monetario a nuestro trabajo. Para que nuestra primera comida no sea ni una rebanada de pan, ni una dosis de viento, sino lo que exista una conexión entre lo que nos provoque comer y nuestra cuenta bancaria.

    1. Miguel, tu sentir es también el nuestro. Es indignante cómo se ha despretigiado el trabajo, que finalmente es un proceso que demanda tiempo, habilidades y conocimientos -por decir lo menos-, pero cuán buscado es el resultado final -y que quede todo prolijo, así te suenen las tripas-. No hace mucho de tigres se vivía. Nos corresponde decir no a la precarización. Un abrazo.

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