Inicio ¬Ľ El Blog ¬Ľ ūüćā Duelo Urbano, c√≥mo lidiar con la p√©rdida de una ciudad y qu√© hacer para rescatarla. Caso M√©rida

ūüćā Duelo Urbano, c√≥mo lidiar con la p√©rdida de una ciudad y qu√© hacer para rescatarla. Caso M√©rida

Conocer por textos, películas o documentales sobre ruinas urbanas no es lo mismo que vivir el declive y colapso de tu ciudad. Tenemos un duelo urbano, escribiendo expresamos el dolor por la pérdida y reflexionamos sobre cómo seguir. Un post escrito a cuatro manos: Pat y Vif son las autoras.

duelo urbano perder la ciudad

Duelo Urbano, una pena colectiva

El duelo colectivo, seg√ļn la Psic√≥loga Ana Mu√Īoz, es ¬ęun proceso que involucra una sola p√©rdida, pero muchas personas vivi√©ndola al mismo tiempo y sintiendo casi exactamente lo mismo¬Ľ. Entonces nos atrevemos a decir que un duelo urbano es un duelo colectivo.

Resulta que muchos estamos quebrados, en pena por la p√©rdida de nuestra ciudad, M√©rida. Es duro sentirlo y procesarlo. Quienes estamos afectados pasamos por un shock terrible, negamos la realidad, la ira nos hace colapsar, llegamos a un pacto imaginario de que la vaina se va a revertir, caemos en depresi√≥n, y finalmente logramos llegar a aceptar la nueva realidad. Todo eso es lo que hemos venido experimentando los meride√Īos (nativos o adoptivos).

Pero esta situación es colectiva, el apoyo y la empatía permite sentirnos capaces de salir adelante y mejorar a pesar de la adversidad. Nos adaptamos o nos reinventamos a la vida después de lo acontecido.

La Suerte de Mérida

Hay ciudades que seducen, algunas por su frenes√≠, otras por su encanto. √Čse es el caso de M√©rida, qu√© buena suerte la de ella; una ciudad que se ha caracterizado por ser universitaria, juvenil, tur√≠stica; cosmopolita e innovadora, y a su vez buc√≥lica, tradicional y provincial. As√≠ la describen en las primeras l√≠neas de un libro que le hace gala, ¬ęM√©rida. Ciudad para vivir, crear y trascender¬Ľ -¬°Vaya t√≠tulo!-, impreso en el 2010 por la Universidad de Los Andes.

A sólo una década de esta descripción difícilmente podríamos afirmar que todos los atributos que tenían a Mérida en un pedestal siguen en pie.

Otrora ciudad en la que la Universidad marcaba el pulso de su ritmo, que su belleza natural -golpeada, pero a√ļn exuberante- le hac√≠a ojitos a propios y a muuuchos extranjeros; la que produc√≠a sin pausa y con esmero investigaciones, proyectos y eventos; la que se sosten√≠a con una actividad agropecuaria y alimentaba a otras ciudades venezolanas.

La mala suerte de Mérida se acentuó con el inicio del Siglo XXI. ¡Qué desdicha, justo cuando se suponía que el nuevo milenio traería beneficios! Dos décadas bajo un sistema castrante, de nefastas prácticas y gestores corruptos y mediocres que acabaron con lo que venía siendo la ciudad y sus oportunidades de vida y crecimiento. El cocktail perfecto que dio pie al éxodo, quedando desabastecida de gente.

Con los servicios b√°sicos idos pal carajo y la econom√≠a m√°s golpeada que una pi√Īata, las din√°micas urbanas se han contra√≠do a una dimensi√≥n inimaginable. El ritmo de la universidad y otras instituciones, la movilidad, la oferta del comercio y la actividad turismo han sido sumamente afectados, √©sto aunado al deplorable estado del equipamiento urbano que ha dejado una ciudad fantasma, oscura, ausente, con una accesibilidad por el piso.

La deserción estudiantil de la ULA

Seg√ļn Jos√© Albarr√°n Pe√Īa en su an√°lisis titulado La deserci√≥n estudiantil en la Universidad de Los Andes (Venezuela) revela que un 65% de los estudiantes podr√≠a haber desertado entre 2015 y 2018, lo cual representa 25 mil universitarios en una ciudad de 248.410 habitantes para el 2015 seg√ļn datos de la ONU. ¬ŅLas causas? ¬ęFalta de oportunidades laborales futuras, aumento de sus gastos personales y acad√©micos, interrupci√≥n de las labores acad√©micas por continuas protestas sociales, carencia de recursos econ√≥micos, baja formaci√≥n escolar secundaria y desmotivaci√≥n, principalmente¬Ľ -apunta Albarr√°n -.

El retroceso de un comercio que no quiere morir

Inflaci√≥n, escasez, motivos para que la gente replantee sus gastos y se reduzca a la m√≠nima expresi√≥n: art√≠culos de primera necesidad. Los alimentos -y s√≥lo aquellos que tienen el don de ser prioritarios- han sustituido vitrinas de joyer√≠as, stands de carteras, locales comerciales dedicados a ofrecer cualquier otro servicio, y hasta clubes nocturnos que sol√≠an ser el punto de encuentro de estudiantes con unas birras. Bien lo relata Liliana Rivas en su cr√≥nica M√©rida: una econom√≠a gomecista en 2020. √Čsto ha dado pie a que ya no exista otra actividad comercial que no sea comprar alimentos, y a que las cotidianas reuniones sociales ya s√≥lo sean un recuerdo lejano.

Escenas de una Mérida golpeada,vacía, fotografías tomadas entre el 2018 y 2020

  • Duelo Urbano. Plaza Las Hero√≠nas. M√©rida
  • Duelo Urbano. Rectorado de la Universidad de Los Andes. M√©rida
  • Duelo urbano biaci biblioteca-ULA
  • Duelo Urbano. N√ļcleo La Hechicera. M√©rida

Quiz√° el encanto meride√Īo se hab√≠a mantenido a trav√©s de fr√°giles burbujas (en materia de emprendimientos y la reducida movida universitaria), reventadas por una pandemia que termin√≥ de confinarnos en casa. Menos mal que queda la naturaleza.

El pedestal en el que estuvo M√©rida sigue en la memoria de quienes la vivimos y la habitamos. Su esencia est√° presente en algunos que a√ļn est√°n en su territorio y en muchos que est√°n en otros lares.

La ciudad que no se puede ocultar

M√©rida – Venezuela, es una de las capitales que se sit√ļa en la Cordillera Andina, que surca toda Suramericana. Edificada sobre la meseta de Tatuy a 1650 msnm y rodeada de un espl√©ndido paisaje que siempre la ha mantenido digna. Su clima es un respiro ante tanta asfixia.

 ¬ęNo se puede esconder una ciudad que est√° sobre una monta√Īa¬Ľ es la traducci√≥n del lema de la ciudad de M√©rida.

Fundada por Juan Rodr√≠guez Su√°rez con el nombre de Santiago de Los Caballeros, experiment√≥ varias mudanzas hasta establecerse en la meseta. Una ciudad con dos plazas mayores, epicentros de un urbanismo en ret√≠cula, caracter√≠stico de ciudades espa√Īolas. La M√©rida de Venezuela creci√≥ lenta -como buena andina- en medio de las dificultades de su geograf√≠a y entregada al saber de su universidad

¬ŅC√≥mo lidiar con el proceso de la p√©rdida de una ciudad? El duelo urbano

Muchas ciudades en todo el mundo se han venido abajo por conflictos sociales, quiebres econ√≥micos, √©xodos, cat√°strofes ambientales, reg√≠menes nefastos -como es el caso de M√©rida- o alg√ļn otro acontecimiento que trunque la vida de la ciudad y sus habitantes. Casos emblem√°ticos son: Varsovia, devastada por el nazismo con la idea de refundarla desde sus ideales, pero finalmente reconstruida por arquitectos y urbanistas locales, quienes desde la clandestinidad iniciaron un plan urbano -¬°Qu√© ganas de hacerlo tambi√©n!-; otro es Detroit, la cuna de la industria automotriz en Estados Unidos que termin√≥ en bancarrota, con edificaciones destruidas y calles vac√≠as; hoy la ciudad resurge por medio de entes privados y se posiciona como una Smart City -¬°Mmm, no es tan descabellada la privatizaci√≥n!-ūü§Ē.

Aceptar que estamos perdiendo la ciudad no es nada f√°cil; as√≠ como creemos que los padres no deben enterrar a sus hijos, nunca nos imaginamos ver morir a la ciudad. Resulta que ¬ęla historia es c√≠clica¬Ľ dice el nonno, y tambi√©n aplica en ciudades, porque tienen un ciclo de vida. Solemos pensar que la transformaci√≥n es hacia adelante, hacia el progreso; pero no siempre es de esa manera. ¬ŅC√≥mo verla morir si a√ļn la caminamos? -pensar√°n-. Los seres humanos estamos hechos de c√©lulas y por eso nos desintegramos al morir, las ciudades pueden llegar a experimentar algo parecido; cuando mueren de ausencia, abandono y hasta de desesperanza, la diferencia es que al estar fundadas tienen la capacidad de renacer. Ambos casos son transformaci√≥n.

Lo importante aqu√≠ es aceptar el duelo y evitar perder el sentido de pertenencia urbano y con √©sto la identidad del lugar, porque ah√≠ s√≠ estamos graves. Rememorar la ciudad es una manera de lidiar con ello: conserve su esencia en el recuerdo, proyecte lo mejor de ella, pero sobre todo visualice c√≥mo la quiere vivir en un futuro. Tenga en cuenta que la desesperanza y la vulnerabilidad van de la mano, para sacudirlas no queda de otra sino resurgir, generar un plan de reconstrucci√≥n y fortalecimiento, en consecuencia volver√° la esperanza. Todo es un proceso, m√°s a√ļn el rescate de ciudades golpeadas por la vida.

¬ŅQu√© hacer para rescatar la ciudad?

Caf√© en mano, pasando otro rato del duelo urbano, una urbanista local reflexiona sobre qu√© hacer para darle vitalidad de nuevo a M√©rida; Viviana Moreno, ¬ęla madre arquitecta¬Ľ -seg√ļn La Vif-, plantea que ¬ęno es momento de volver, sino de seguir¬Ľ -sabia mujer-, efectivamente ella ya ha aceptado la nueva realidad y como buena proyectista indaga sobre cu√°les ser√≠an las acciones pertinentes a considerar.

No es momento de volver, sino de seguir

Viviana Moreno

Entre sorbos y conversa sugiere que lo ideal ser√≠a enfocarse en una actividad, de las tantas que se le atribuyen a la ciudad, para empezar a dinamizar la urbe; una que sea sostenible y d√© pie a las dem√°s -¬ŅEs acaso la actividad acad√©mica? ūü§Ē, tiene sentido cuando se suele referir a M√©rida como una universidad con una ciudad por dentro-. Sugiere tambi√©n la adecuaci√≥n y humanizaci√≥n del espacio p√ļblico por sectores y la consolidaci√≥n de varias centralidades que provean de comercios y servicios a lo largo de la ciudad. Eso s√≠, hace hincapi√© en lo importante que es identificar la base conceptual de los posibles procesos urbanos que se llevar√≠an a cabo:

Regeneración → Rehabilitación → Revitalización

Mejorar

La regeneraci√≥n urbana se basa en acciones simult√°neas, integrales y estrat√©gicas en √°mbitos econ√≥micos, f√≠sicos, sociales y ambientales; transformando y mejorando la urbe degradada. Este proceso no implica necesariamente volver a su estado anterior.

Recobrar

La rehabilitaci√≥n urbana act√ļa sobre el √°rea degradada para mejorar sus caracter√≠sticas f√≠sicas, manteniendo en gran medida su identidad y esencia. Es aplicable en la dimensi√≥n social, pues recompone el tejido urbano, preserva valores y refuerza la cohesi√≥n social.

Vitalizar

La revitalizaci√≥n urbana contempla la mejora econ√≥mica y social de un sector urbano mediante pol√≠ticas que fomenten y promuevan la inversi√≥n, generando actividades que dinamicen la ciudad y su sociedad, y a la par la mejora del espacio urbano.

M√©rida no ser√° la primera ni la √ļltima ciudad en ser perdida y -si la hay justicia divina- pr√≥ximamente regenerada, ni tampoco los meride√Īos somos los √ļnicos que vivimos un duelo urbano, pero vamos entendiendo qu√© est√° pasando, c√≥mo llevar este duelo y sobre todo qu√© hacer para rescatar la ciudad. As√≠ como Varsovia tuvo su grupo urbano y de resistencia moral, y Detroit se levant√≥ con ayuda de entes privados, quiz√° M√©rida pueda encontrar inversores para su rescate, con la universidad como gestora, porque es en ella donde est√°n todos los planes urbanos. Estamos hablando de dar valor al espacio, generar sentido de pertenencia, recrear nuestra identidad y por ende generar bienestar y calidad de vida.

No importa cuál haya sido el evento que destruya una ciudad, siempre será la memoria la que interrogue en el presente los hechos del pasado, para así poder proyectar el futuro que se quiere construir

Juan Carlos Cubero

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16 comentarios en ¬ęūüćā Duelo Urbano, c√≥mo lidiar con la p√©rdida de una ciudad y qu√© hacer para rescatarla. Caso M√©rida¬Ľ

  1. Me gustó mucho el enfoque que le diste al artículo. No podemos perder la esperanza de que teniendo una reserva moral, se pueda reconstruir la Nueva Mérida, con una vida Universitaria y Cultural pujante, llena de vitalidad y con mucho carácter propio, donde el citadino se enorgullezca de vivir en ella.

    1. Patricia Vera Paparoni

      Acertado apuntar lo de reserva moral, es crucial recomponer la sociedad. Ahora, difícilmente el andino se cae, está acostumbrado a los riscos, va lento pero seguro.

  2. Me quedan algunas dudas…por ejemplo: no influye el √©xodo en esta decadencia? Somos menos los que habitamos la ciudad universitaria. Por donde empezar para recuperar los espacios? Como hacer un diagn√≥stico de la ciudad? Crees que los inversores puedan ser externos o internos?
    Me quedo con las ganas de que suceda!!!!

    1. Hola Luch. En efecto, la ciudad está desabastecida de gente y claro que influye en su dinámica actual. Hay gente que ha levantado la data de Mérida y con ellos pudiésemos trabajar en conjunto. El grupo de investigación URBIS de la facultad de arquitectura de la ULA tiene todos esos datos. La madre arquitecto, por ejemplo. Y por los inversores bienvenidos sean, habría que crear políticas al respecto, si son locales mejor, por aquello de la pertenencia.

    2. Patricia Vera Paparoni

      Me queda sonando lo de los inversores porque es un punto que -aunque polémico- me encanta. Yo considero que pudiésemos funcionar privatizando la ciudad, (en el sentido de inversión, de gestión), en el audio tocamos el tema. Hay que hacerlo con mucho tacto, para no malinterpretar el asunto, o sea, no es cerrar las calles ni las plazas ni los parques.

  3. Vivi excelente. Creo que tenemos que aceptar ese duelo en primera instancia sumado a ella las ganas de seguir adi como lo dice la Arquit√©cto Viviana. NO CAER EN LA DESESPERANZA. aceptar un duelo es saber algo perdido pero que despues de esto resurge la esperanza y las ideas c√°paces de lograr un gran cambio hacia un renacimiento. DESMOTIVARNOS ES F√ĀCIL Y ADEMAS CONTAGIOSO COMO UN VIRUS PERO LA MOTIVACI√ďN TAMBIEN ES ASI DE CONTAGIOSA. EL PLAN PARA RECOMENZAR DESPUES DE ESTE PROCESO DE PERDIDA me parece muy puntual y certero. Yo soy super meride√Īa y en el exiloo sue√Īo con volver aun sabiendo la situaci√≥n desmoralizante en la que se vive all√°, pero quiero ser parte del cambio y de lo bueno que podemos lograr en su recinstrucci√≥n y en el rescate de la moral de cada unos alli.

  4. Muchas gracias, Lis.
    Sí, en parte esta aceptación del duelo es haber escrito este artículo y aportar para poder entender el proceso que estamos llevando como sociedad. Tenemos un montón de herramientas para reconstruir la ciudad, esperemos que la vida nos dé esa oportunidad.

  5. Claudia Guerra Cafoncelli

    Disfrut√© tanto el texto que olvid√© que hablaba de duelo por una ciudad, vuestro duelo es mi duelo, lo he vivido con Maracaibo y con M√©rida en este caso por nunca haberla conocido, ni en sus a√Īos de gloria que narra mi padre quien si la vivi√≥ en los a√Īos 60, ni estos √ļltimos tiempos. Un encanto la lectura, me quedo con la idea que la desesperanza y la vulnerabilidad van de la mano y siento disentir gustosamente, pienso que precisamente en la vulnerabilidad est√° ese flanco a aprovechar, pulir, reforzar (si preferimos una referencia estructural). Caf√© en mano, brindo con ustedes por esta evocativa lectura, nos seguimos en la construcci√≥n de los siguientes cap√≠tulos de las ciudades que todav√≠a tienen historias por escribir, las de nuestra generaci√≥n y las siguientes.

    1. Qué hermoso comentario, qué delicia que hagamos feedback café en mano. Bien que apuntes tu parecer, que acá estamos unas no absolutistas para flexibilizar la postura y decir -oye pues sí, viendo en retrospectiva nuestra vida, tienes razón Claudia-. Un abrazo cálido, siempre bienvenida por acá (por esta web y por Mérida).

  6. Yvannia Gonzalez Querales

    Me ha encantado el art√≠culo, ya que ando muy en la onda de conocer de la arquitectura como hobby. Ese duelo urbano llevo mucho tiempo sinti√©ndolo, y aunque como dices se vive colectivamente yo no hablaba mucho de ello. Soy de Qu√≠bor ‚Äď Lara, y ya no me gustaba ir a Barquisimeto, porque ver mi pueblo deteriorado me deprim√≠a, pero ¬Ņqu√© m√°s?: ¬°aqu√≠ vivo!, y al ser peque√Īo y ver pocas calles todos los d√≠as no lo sufr√≠a tanto; pero ir a nuestra capital y ver extensas zonas en ruinas, me part√≠a el coraz√≥n y sent√≠a una nostalgia terrible. Llegu√© a andar por calles desiertas, con mi cara llena de l√°grimas. Era eso: un duelo urbano. ¬°Qu√© gran concepto has creado! Pero como todo duelo, comenc√© a aceptar la p√©rdida. No esa p√©rdida desesperanzada; sino esa de que debo mantenerme en resistencia activa contra este r√©gimen, hacer lo que est√© de mi parte, y esperar nuevos tiempos. Ustedes pueden decir: ‚ÄúMenos mal que queda la naturaleza‚ÄĚ, Dios bendiga los paisajes andinos; nosotros no. ¬°Si vieran el estado en que qued√≥ la Cinemateca de Barquisimeto, y la avenida Uruguay que va de ah√≠ a la avenida Circunvalaci√≥n!

    Todos tienen alg√ļn tipo de ‚Äúmorbo‚ÄĚ como la sangre o el fuego, yo confieso que el m√≠o era las ciudades abandonadas. Mi sue√Īo dorado era conocer Prypiat ‚Äď Ucrania, tambi√©n ir a ver las ruinas de la sede del partido comunista en Bulgaria; como que me daba un ‚Äúyonosequ√©‚ÄĚ ver los desastres del comunismo en el mundo. ¬°Hasta que nos toc√≥ vivirlo en carne propia! Un d√≠a iba por la avenida Bol√≠var en Valencia, y cuando vi el Teatro Guaparo en semejante abandono fue que ca√≠ en cuenta que Venezuela ya estaba como cualquier pa√≠s de la antigua Uni√≥n Sovi√©tica.

    Estoy convencida de que a Venezuela a√ļn le falta llegar a lo peor, y que a√ļn no ha tocado fondo. Se viene un r√©gimen de horror y terror con otra cara. Luego es que vendr√° la anhelada intervenci√≥n, y el nacimiento de La Nueva Venezuela. (Soy cristiana, creo en algunas profec√≠as). Quiz√° perderemos a√ļn m√°s, algunos profetas han visto ruinas. Puede que por uno u otro medio nos sea quitada a√ļn m√°s, la historia retratada a trav√©s de nuestra valiosa arquitectura. Yo por mi parte he decidido en la medida de lo posible por la inseguridad, llevar un peque√Īo registro fotogr√°fico de lo que queda y me gusta. Por ahora he comenzado por Caracas, aunque tengo por organizar algunas fotos de otros lugares. Si gustan pueden echar un vistazo a mi humilde √°lbum de im√°genes Art Deco; en la Web hay mejores fotos, pero estas son m√≠as y las he hecho con cari√Īo. No soy fot√≥grafa, s√≥lo soy una caminante con camarita o celular en mano. Pronto ir√© subiendo m√°s fotos y abrir√© otro √°lbum de arquitectura en general. He aqu√≠ el link, bienvenido el que quiera.

    Fan√°tica del Art D√©co (sobre todo del Streamline Moderne), en especial de la arquitectura. Voy caminando por las calles…

    Posted by Yvannia Gonzalez Querales on Sunday, May 24, 2020

    Otra cosa m√°s que tengo pendiente para disfrutar lo que a√ļn conservamos, es el deseo de realizar esos recorridos urbanos que hacen en Caracas. Soy una eterna enamorada de la capital. Hace poco estuve en Bogot√°, y fue imposible no comparar la capital de la hermana Rep√ļblica con la nuestra: ella es fr√≠a, organizada, mon√≥tona con sus interminables edificios de ladrillos rojos‚Ķ y no pude evitar pensar: amo a Caracas y no la cambio por ninguna, con su diversidad, su caos, su gente amable‚Ķ esto es verdadero amor. Hay que amar a nuestra Venezuela como amamos a nuestros seres queridos, con lo bueno y lo malo.

    Saludos desde el estado Lara.

    1. Patricia Vera Paparoni

      Caramba, Yvannia, tu comentario ha sido todo un viaje. Tanto y tan preciado contenido. Qué lindo que la arquitectura sea incluso un hobby, creo que no lo había visto así, pero te voy a tomar la palabra.

      Ese duelo cuesta identificarlo, sobre todo porque solemos estar en negaci√≥n. Una vez internalizado, digerido y aceptado, el cuento es otro. Nos pas√≥ que abandonamos el pa√≠s por casi dos a√Īos, y al volver la imagen de esta ciudad -particularmente- era otra, fue all√≠ cuando empez√≥ la reflexi√≥n, la charla cotidiana, la aceptaci√≥n de una p√©rdida urbana.

      Genial que estés documentando esos escenarios, serán bastante necesarios para esta historia que vamos siendo.

      A m√≠ tambi√©n me encanta la capital pero hace tres a√Īos viv√≠ all√° y fue lo que me termin√≥ de expulsar del pa√≠s. Bogot√° es hermosa. Por cierto, que el art√≠culo anterior a √©ste se trat√≥ justamente de un montoncito de an√©cdotas de varias ciudades, movido por la nostalgia y la a√Īoranza de volver al ruedo. Ac√° lo puedes leer: https://t.co/QRd6kw6pWz

      Mil gracias por tu comentario.
      Nos encantó.

      Saludos desde la meseta andina.

  7. ¬ęHay ciudades que seducen, algunas por su frenes√≠, otras por su encanto. √Čse es el caso de M√©rida,¬Ľ A mi M√©rida me sedujo y me enamor√≥ desde mi primera visita, creo que por los a√Īos 1995 o por all√≠. Tanto fue la comodidad que sentimos que pap√° eligi√≥ tener un apartamento en Santa B√°rbara, en el cual he pasado casi todos los fines de a√Īo que me han sido posibles. Amo tanto su ciudad que dije que si me casaba en la iglesia deb√≠a ser en la Catedral, no importa de donde fuese mi pareja.
    Entonces, he vivido el duelo en peque√Īas dosis y el √ļltimo choque, en enero de 2019 fue super rudo. De conocer la ciudad m√°s limpia del planeta, a ver toneladas de bolsas de basura en las islas de las avenidas principales, no les puedo contar.
    Sin embargo, tanto yo como mi familia, a√ļn la amamos con locura. Mami se puso triste de no poder recibir el 2020, como siempre… Consideramos que era muy complicado que mis padres, de casi 80 a√Īitos, pudieran defenderse con los temas de servicios p√ļblicos y etc.
    ¬ŅEsperanzas? ¬°No podemos perderlas! Solo el alt√≠simo sabe lo que los UCVistas sentimos de ver un techo caerse y que lo que sienten ustedes, tambi√©n los sentimos los que vivimos en cualquier ciudad de nuestro hermoso pa√≠s.
    Solo les puedo decir que este post / podcast me movi√≥ much√≠simo, me hizo aceptar y cuestionarme acerca de qu√© responsabilidad como ciudadana tengo. Hay mucho por hacer. Las buenas noticias es que con ustedes contamos. ¬ŅVerdad?

    1. El duelo ha sido largo y tendido, inimaginable incluso. Un no lugar el que habitamos, uno lleno de recuerdos que desgarran un el alma. La intenci√≥n de esta reflexi√≥n es justamente movernos y hacernos entender que en efecto estamos pasando por un p√©rdida. Lo bueno es que las ciudades est√°n fundadas, siguen sus edificaciones de pie, esa es la representaci√≥n de la esperanza. Habr√° mucho por hacer, esperemos que no siga la tradici√≥n de las cuotas de poder y que den paso a los que saben, los que s√≠ tienen voluntad; si eso fuese as√≠, S√ć nosotras estaremos ah√≠, como tantos que est√°n deseosos de contribuir. Gracias Sheila por traernos tu vivencia, un abrazo.

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