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De Símil Paraíso, la Tercera Crónica. Efecto Matriusca

Efecto Matriusca es la tercera entrega de “Símil Paraíso”, un espacio de pequeños relatos locales y globales, desde la crónica como género del discurso. Sólo pretende comunicar un pensamiento crítico, reflexivo y sobre todo subjetivo. La segunda la puedes chequear acá:

La experiencia mística del silencio como consecuencia de aislarse del mundanal ruido, es el lugar a donde derivará la mayoría de las personas que en este momento atraviesan la cuarentena; no importa el camino, parece que nadie escapará al silencio y a la reflexión individual del proyecto de vida.

Efecto Matriusca. Símil Paraíso.

Efecto Matriusca: La Experiencia Mística del Silencio

Crónica N°3 de «Símil Paraíso»

6 de abril de 2020

Si vemos el mundo desde el espacio; la gran esfera fue dividida por el hombre como sujeto social y de poder: primero en tribus, luego en territorios; pasaron los siglos y se organizaron gobiernos de todo tipo y más tarde en naciones, también de todo tipo.

Ha sido el hombre en su organización y en su imaginación, el que ha generado muchos constructos, algunos vigentes, otros en desuso, pero siempre en un empeño de conceptualización para el mejor entendimiento y justificación de sus acciones.

El constructo de frontera geográfica, por ejemplo, puso en debate la globalización, al límite de desaparecerlo en algunas regiones, casi ridiculizando la frontera imaginaria. Pero de repente, en cuestión de días, todo ha cambiado, ahora se fortalece y se impone, lejos de ser imaginario, la frontera toma relieve y control en medio de la crisis y la situación pandémica.

Los gobiernos decidieron cerrar sus fronteras; luego, en una acción lúdica de matriusca, cada país se cerró, cada región, cada estado, cada ciudad, cada sector, en un extraño juego de puertas adentro: cerrándose, hasta la casa, el edificio, el hogar, la habitación, al computador o al teléfono y luego al propio ser.

Mirarse al espejo y aceptar el encierro, aislamiento, cautiverio, confinamiento, cuarentena, poco importa en este momento: todos en casa, como esa matriusca, mirando entonces su mundo interior, el silencioso. Un viaje interior donde el pensamiento aflora, la memoria resplandece y el sujeto comienza la etapa reflexiva, el gran reto; hacer de la “cuarentena” un viaje interior, sin temerle al silencio. Un viaje místico sin distracciones, donde ya no importa el wi-fi o el uber, donde volvemos a la esencia; ése es el reto, no de superación, sino de ingreso a una materia diferente al “movimiento interior” en palabras de Loyola; el cual debe tener una metodología y un modo de su práctica para no entrar en distracción, pánico o debilidad.

Ha finalizado la globalización

Estamos en el umbral de una nueva era, pero para afrontarlo, debemos generar un proceso místico reflexivo, que es distinto a un proceso religioso o de fe. Quedarse en casa, al comienzo, muchos lo han tomado como una gran alegría, casi una fiesta, el placer de no ir al trabajo o a la actividad que no nos gusta, aunque sea bien remunerada. Otros, vivir la panacea de trabajar desde casa, cualquiera que sean los casos, incluso los habituados a estar en casa, pueden llegar rápidamente al aburrimiento y al sin sentido.

Hagamos un intento por alejarnos de esos matices y pasemos a considerar la experiencia mística, la del silencio y la reflexión, la de la revisión del universo interno, mucho más que una meditación, para aproximarnos a las respuestas necesarias en estos tiempos, acompañados del artefacto tecnológico más poderoso creado por el hombre: el libro.

Grandes experiencias místicas ha registrado la humanidad. Seguramente la más conocida, curiosamente los 40 días de Jesús de Nazaret en el desierto o la experiencia de Ignacio de Loyola en la cuevas de Manresa en Cataluña; hoy conocida como los ejercicios espirituales de San Ignacio. Metodología usada por los jesuitas y otras congregaciones en el desarrollo de actividades de los conocidos “retiros espirituales”; que no son sino la experiencia del silencio y escuchar las voces internas para dilucidar conflictos, visiones y toma de decisiones desde un espacio lejano a la crisis y así plantearse o replantearse el proyecto de vida, algo maravilloso.

La experiencia de los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, consta de un mes de silencio dirigido y acompañado por un guía que conozca de la metodología, sobre todo para orientar los momentos de crisis por lo que afronta el sujeto.

Las cuatro semanas pasan por un recorrido que visualiza y problematiza desde el origen del cosmos, la tierra, la evolución natural, la aparición del hombre, el proyecto de vida del ser humano, y así en una secuencia que llega a lo contemporáneo, hasta arribar al ser, al nosotros, al yo, y pasar a una nueva etapa.

El recorrido por el proyecto de vida individual, desde nuestro nacimiento, la niñez, la adolescencia, la juventud, la madurez y el momento actual, en una revisión minuciosa de nuestros actos, errores y virtudes. El arrepentimiento, la catarsis y en algunos casos alcanzar el cambio, la conversión total, encontrar respuestas y visualizar un proyecto de vida nuevo, donde casi siempre se consensa el desprendimiento material.

Y desde allí, como viéndose desde la más pequeña matriusca, rearmar el mundo individual para incorporarlo al nuevo mundo que en este instante está en mutación; producto de un virus, es paradójico, pero es así. Volver a la sencillez, a lo humano, “Lo pequeño es hermoso” (1973) como postuló E.F. Schumacher, comprender el mundo y la vida, desde una revisión individual y privada que afectará a lo público, a nuestro entorno cercano.

La lectura, el cine, como modos de profundizar la reflexión, ordenar la casa o la empresa, sacar los trastes innecesarios, una limpieza completa a nuestros modos de vida. Hasta que como encender una luz, se irá construyendo lo que realmente queremos y comprendemos, no importa dónde estemos, no hay lugares inmunes, el único lugar seguro, es el hogar y el hogar es lo que abrazas, lo demás es accesorio.

Veremos qué pasa.


Sobre la Crónica

El cautiverio o la noción del cautivo, fue uno de los ejes narrativos más destacados durante el registro de crónicas en la conquista española. Alvar Núñez Cabeza de Vaca entre aventuras y cautiverios de la Florida a California, Francisco Guerrero en la península de Yucatán registrado por López de Gómara o Francisco Martín en el sur del Lago de Maracaibo, registrado por varios cronistas y resaltado por Oviedo y Baños; algunos de los momentos narrativos que han dado pie a historia literarias o cinematográficas, donde el cautiverio se convierte en la transición de un mundo a otro, también denominado “transculturación”. Novelas como El entenado de Juan José Saer o películas como Jericó son muestras de ello. En todas, los sujetos narrativos pasaron por un aislamiento de años, donde fue inevitable ingresar al mundo indígena y conocer su cosmovisión.

EL PROFE ALEX BUSTAMANTE
Película de Jericó
Alvar Núñez Cabeza de Vaca entre aventuras y cautiverios de la Florida a California

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