El presente del diseño es femenino.

En contexto. Mi vida, como cualquier otra, es una novela, pero con gran presencia de mujeres: el matriarcado (y en efecto lo es), el colegio de monjas, la cantidad de chamas que estudiamos diseño, el montón de amigas. Aprecio mi género desde la experiencia y la convivencia. Aunado a eso, mi vida, como alguna otra, ha sido una mixtura de eventos, sentimientos y emociones, colmada del cariño propio y de mi gente, marcada por la presencia, la ausencia y abusos de contados hombres (sin generalizar). La he edificado sobre la convicción y la confianza de que la felicidad está en lo que me apasiona; el diseño, por mencionar una.

Hablo a modo personal. El futuro lo perfilo más femenino que el pasado, creo que habrá más acercamiento, más empatía, más comunicación, más sensibilidad. Hoy se siembran las bases de un tiempo con mayor calidez humana, porque la época y las historias así lo demandan; y el diseño es una herramienta estratégica para lograrlo.

Ahora sí, al título.

El año pasado, a propósito del día de la mujer, hice un post en instagram que lo titulaba «El futuro es -del cerebro- femenino». Y es que si de crear se trata, la conducta femenina es clave. Las mujeres tenemos más desarrollado el sentido de la empatía y captamos mejor los matices emocionales, and that’s a fact.

Según la neuropsiquiatra Louann Brizendine, autora del libro El Cerebro Femenino, es gracias a las dosis y cambios hormonales que nuestro compartimiento hace «como si el yo femenino se colorease cada día con una tonalidad diferente».

Pasado el tiempo, el futuro se ha convertido en (mi) presente.

Un presente signado por la migración. Un presente en el que me hago cuestionamientos sobre el proceder del diseño y su ética, en el que he bajado ideas a tierra, en el que he hecho pan a punta de diálogo y no de fórmulas. Un presente en el que me he percatado de la heterogeneidad del movimiento feminista y de diversidad. Un presente en el que convivo con mujeres y el único varón es mi perro.

Pasado el tiempo, el presente está lleno de situaciones que han moldeado aún más mis características femeninas; las curvas, la forma de pensar y de actuar.

No vengo con ínfulas de superioridad por ser -orgullosa, divina y felizmente- mujer. Mas sí vengo con algo claro: IGUALES NO SOMOS. Y qué maravilla, porque de lo contrario sería aburridísimo. Aunque no creo que los géneros sean iguales, sí creo en la igualdad de derechos y oportunidades para las personas, sin distinción de la carga hormonal. Ahí sí debe haber equidad, ahí sí deben radicar las luchas de géneros, ahí sí debe haber respeto, un valor que está lejos de ser un atributo de la sociedad.

Basada en estos hechos, en mi sistema de creencias y experiencias, expondré porqué creo que el presente del diseño es femenino.

Ser mujer y diseñadora, cuestión de actitud.

Todos los años, a propósito del día de la mujer y de ser diseñadora, soy muy intensa con el tema: mujer y diseño. La disciplina, así como otras áreas, está llena de referentes masculinos, de los cuales no me quiero deshacer, pero qué encanto sería que más mujeres fuesen «genio y figura» de la profesión que amo con locura. Y aunque con el tiempo la mujer ha ido adquiriendo mayor visibilidad,  evidentemente sigue existiendo desigualdad. Es por eso que el tema sigue en la palestra.

El perfil profesional tiene que ver con qué tan bueno somos en lo que hacemos. El talento no es una cuestión de géneros, pero la capacidad para visibilizar y el sentido de la empatía sí tienen que ver con cómo está moldeado nuestro cerebro. Cuestión de actitud.

Hagamos el ejercicio de juntar lo mejor de los dos mundos. Algo que sé de primera mano, porque tengo una carga hormonal diferente al común denominador de las mujeres. 😎 Yup!, un poco más de testosterona hay en mí, pero los estrógenos son mi fuerte. En fin, hagamos el ejercicio.

Para visibilizarnos tomemos la confianza en sí mismo(a), la seguridad para decidir y hacer, el apetito por la ambición y practiquemos la auto promoción. Factores claves para hacerse notar. Muy male todo esto. Sexy BTW, porque la autoestima es un arma de seducción.

Para desarrollar la habilidad «blanda» de la empatía, característica de la femineidad, básicamente debemos: escuchar, hablar y entender. ¿De qué forma? Escuchar fuera de nuestra parcela, escuchar las otras posturas, salir de nuestra burbuja. Hablar con las personas para reconocer su contexto, identidad y sensibilidad; la cercanía hace identificar sus deseos, carencias y aspiraciones. Entender la situación, comprender a las personas, hará mover nuestras neuronas y generar propuestas para determinadas situaciones. Aquí los absolutismos no aplican, los sesgos tampoco. Esas tres habilidades son básicas en modelos metodológicos actuales del diseño, el Human Centered Design, el Design Thinking, el Emotional Design, con los que se buscan generar vínculos con las personas y aportar valor a la sociedad.

¿Ven? El presente del diseño ya es femenino, y como es una disciplina proyectual: THE FUTURE IS FEMALE.


Foto original: Destrozo – ‘The Future is Female’ Serigrafía Callejera.
Intervención: @latroconis en #autodesksketchbook

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