Sentirse en casa. Introducción al Comfort Place

Los espacios en donde habitamos y tenemos vivencias, donde experimentamos, generamos lazos y sentimientos de apropiación, donde hay calidez. Por ahí va el comfort place, un término que empiezo a definir.


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Soy arquitecta (en Argentina, porque donde me gradué todavía usamos la «o» y aún me suena bonito) y fanática del espacio; lo cual me parece ser una condición sine qua non de quienes nos dedicamos a proyectar y crear espacios para habitar, para vivir. Por ende tengo un montón de apuntes que quiero compartir.

Paréntesis: También me agradan los objetos, pero eso se lo dejamos a La Troconis y a Luka Nikos (por aquello del amor objetual). 😁

Los espacios se materializan en tres dimensiones y son habitados en el tiempo (la cuarta dimensión), en ellos transcurren vivencias y anécdotas, con ellos se generan lazos y sentimientos de apropiación. Percibimos los espacios por su configuración física, por cómo los habitamos y los diferenciamos por nuestras sensaciones. Así como cada persona es distinta, cada espacio ofrece diversidad de experiencias, desde desagradables, pasando por neutras, hasta placenteras, pero son estas últimas las que nos hacen sentir un espacio como «comfort place» (del que me extenderé en un siguiente post, y es que apenas estoy abordando el tema). Para entender un poco más esta concepción, les voy a relatar una vivencia:

Era julio del 2018, pleno invierno en el cono sur, porque -como dijo Mafalda- «aquí vivimos al revés»; caminaba por los predios de la Plaza de Mayo en Buenos Aires, era un día gris, bastante nublado. Par de pasos más allá, y mi visión abarcaba no más que la plaza y sus alrededores. ¡Qué encuadre tan precioso! Por primera vez y por par de minutos tuve la sensación de estar en casa, en mi ciudad natal, en Mérida-Venezuela, en uno de sus días fríos, nublados y bonitos. No quise irme sin antes fotografiar la escena.

¡Pfff, qué de recuerdos!

Ok, los que creen que voy a bajarle dos a la nostalgia están bien equivocados, más bien voy a subirle tres mil. Compartiré más anécdotas, porque después de lo que me hizo sentir ese lugar en ese momento, quise saber si otros migrantes (independientemente de dónde están) han experimentado esa sensación de casa, bastante confortable y un tanto melancólica, con algún espacio en particular.

Seguiré escribiendo sobre comfort place, así que si me siguen compartiendo sus vivencias, no me molesto.

Llegué curiosa a Twitter e Instagram, a remover experiencias y a compartir las propias. Pregunté en mis RRSS y recibí un montoncito de diversas respuestas; ajá, les dije que la variedad de vivencias era incontable.

El balcón del departamento, la biblioteca del pueblo, el café que frecuentan, «mi cama, debajo de mi frazadita», la montaña, la universidad que visitaron, cada esquina o bar de la cuadra, «el pedacito entre árboles donde puedo colgar mi hamaca frente al río», fueron parte de los espacios que los hacen sentir en casa. La madera, la pared de ladrillos, el olor a humedad, las luces amarillas y los áticos también estaban presentes. No en vano la arquitectura busca espacios cálidos con estos materiales y dimensiones, pues casa es éso, calidez, refugio, y de allí el «comfort place».

Hay quienes me dijeron «ninguno», y también lo tomo por válido, quizá aún está en construcción o muy probablemente el apuro no los deja percatarse.

A lo mejor al vivir los distintos espacios que se nos presentan día a día encontramos un «comfort place»; ya sea cruzar una calle, montarse en un autobús, subir en el ascensor, caminar dentro de un supermercado viendo cómo suben los precios 😱, llegar a casa, pero que sin conciencia y sin ningún vínculo emocional, pasan desapercibidos.

Quizá el comfort place no sea exactamente igual a casa, quizá huela muy distinto, pero el sentimiento es particularmente cercano a ese refugio, a querer quedarse un rato o una temporada más; finalmente vamos buscando ubicarnos, mimetizarnos, a través de lugares que nos lleven a donde fuimos felices una vez.


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6 Comentarios

  1. Me parece muy interesante q nos lleves a reflexionar sobre este tema de lo q se interpretaria como comfort place que ya por si mismo no necesita de mucha explicacion. Ese termino se concretiza cuando estas en algun lugar q te hace sentir bien, agradado, comodo pero no solamente porque te lleva a tus espacios de origen literalmente hablando sino porque esa sensacion calida y familiar la llevas internalizada en tus fibras mas intimas y esa calidez la trasladas al nuevo espacio o entorno q te toca habitar sea en cualquier parte del mundo y bajo diferentes culturas q quizas nada tengan q ver con la propia.

    Yolanda pacheco
    1. En efecto, Yolanda. Por eso hago la referencia a «casa», sin caer en lo exacto; es una cuestión más de sensación con lo cómodo, placentero, con lo que nos hace sentir protegidos. Eso es lo que encontramos en un comfort place: un refugio. Por cierto, ya que mencionas las diversas culturas, quiero escribir sobre cómo nos vamos sintiendo ya no de un solo lugar, sino de todos lados, a medida que vamos habitando y aprehendiendo diversas culturas.

      Patricia Vera Paparoni
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