Los diseñadores comemos aire

Hay una extraña creencia. El resto de los mortales, grupo al que pertenecemos, piensa que nos levantamos, preparamos café y tostamos pan. Qué cosa tan rara, eso no lo hacemos. ¡Nooo! Nosotros SUSPIRAMOS, comemos aire.

Los desayunos más ricos se componen de 78% nitrógeno, 20% oxígeno y pizcas de argón y dióxido de carbono. Pueden contener pequeñas cantidades de alimentos, si vivimos con otro(s) profesional(es) o compartimos nuestra vida con una mascota.

¿Se lo creyeron? Yo sé que no.

En realidad SUSPIRAMOS y mucho, para evitar hablar en «perfecto francés».

Hay que ser elegantes y usar las palabras adecuadas para enseñarle a la gente que el diseño tiene su valor. Esas personas que piden los servicios PROFESIONALES de un diseñador, las mismas que te lanzan flores, pero que después del tiempo invertido en atenderles, entenderles y ofertales, se espantan con el presupuesto. A esas personas, por más que no lleguen a ser clientes, hay que hacerles entender que el diseño efectivamente tiene su valor.

Cansaditos de que subvaloren nuestra profesión. Si quieren gastar 10$ vayan a… you know what.

No me sorprende que las personas decidan hacer el diseño por su cuenta, suele pasar. Se espantan al ver el monto en los presupuestos. Estoy segura que muchos nos guiamos por tarifarios, bien sea el venezolano, el argentino, entre otros, que obran para que haya una remuneración adecuada del trabajo; no solamente de quien diseña, sino de todos los disciplinados creativos, quien desarrolla, produce, compone, fotografía, redacta, ilustra.

Evidentemente hay varios factores que acarrean que el diseño, que la creatividad, estén en este momento tan subvalorados. Gran responsabilidad la tienen aquellos individuos que por dos lochas hacen cualquier vaina, no sé como lo hacen.

En fin.

Hace años decidí alejarme del servicio de diseño y dedicarme a la producción. Soy diseñadora industrial y creo en el producto terminado, en él he encontrado mi medio y mi lugar de expansión. Pero emigré, y evidentemente tenía que darle de nuevo un voto de confianza al servicio para solventar la inmediatez. Mas sin embargo no ha sido posible, algunos trabajos muy mal pagados y otros rebotados o sin respuesta alguna; desde las ilustraciones para la conceptualización de un restauran en Perú, para una afamada cadena de hoteles, un tigrito como el refrescamiento de un logo, hasta la definición de unas «Plazas Sostenibles» para la ciudad de Buenos Aires y un «Módulo Médico» para ser presentado al Gobierno Mexicano.

Yo sigo procurando que la profesión sea valorada, se consigue, entre otras cosas, con la remuneración. No debe pasar en vano los estudios y la experiencia, las horas nalgas, los servicios por pagar y sí, el café y el pan que nos comemos al levantar.

Mucho aprendizaje queda; el saber ofertar, el comunicar efectivamente el aporte y las habilidades. Es lamentable que no se pueda recuperar el tiempo perdido en cada presupuesto que quedó sin respuesta o con un «muchas gracias, nosotros resolvemos».

Pero really ¿Qué hacemos los diseñadores para alimentarnos?

Experimentar hasta dar en el clavo… y seguir experimentando hasta encontrar otro clavito.

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