En Cuarentena con mi Cafetera, la Bodum. De Objetos Indispensables

Mucho café para sobrellevar la cuarentena y varios para escribir este post, en el que me vi entre nodos que se conectaban, uno por uno, desde el francés que prensó por primera vez hasta mi indispensable prensa francesa, la Bodum.


De entrada se encuentra el post narrado, comentado, chalequeado y sin edición de Vainas Cooltas: en donde se vale meter la pata, toser, tomar agua, reír y corregir. Si usted es una persona sumamente atareada, óigalo; si usted es una persona seria en la vida, léalo; y si usted es pana, compártalo.

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Reflexiones Tomando Café

Estamos experimentado algo tan inusual y sorprendente como global. A costa de la pandemia, el 2020 no has mandado a todos a quedarnos en casa, a hacer vida en ella, a marcar distancia social. Aumentamos los metros con las personas y nos acercamos milimétricamente a nuestras pertenencias.

Estando en confinamiento el contacto con los objetos es mayor, nos hacemos más conscientes de su presencia y función, nos familiarizamos -aún- más con algunos. Son aliados en esta etapa, en la que brincamos de un espacio a otro (con suerte, porque existen millones de monoambientes) haciendo una u otra actividad. ¿Qué haríamos sin ellos? Los indispensables.

Son los objetos grandes compañeros de labores de la humanidad.

Esta reflexión la hago estando en cuarentena. Tiempo en el que han aumentado los relatos por RRSS sobre nuestra relación con determinados objetos, a tal punto que llegamos a presumir de ellos. Y éso a mí me entusiasma mucho (obvio, soy diseñadora de productos). Estas manifestaciones se dan porque; quizá algunas personas se refugien en los objetos por no tener con quien más; o sí, pero puede que la convivencia no sea del todo grata y el calor «humano» lo da un pedazo de material; o en el mejor de los casos, se tiene todo y también al objeto amado.

Hasta acá he mencionado varias keywords: alianza, familiaridad, compañía, indispensable. Sin duda ésto es amor objetual, y puntualmente Filia, el amor profundo, esa afinidad y simpatía que tenemos hacia determinadas cosas que he asociado con la dimensión reflexiva del Diseño Emocional, planteado por Donald Norman. Me atornillo en esta conclusión, una vez que aparece en mi TL de Twitter un hilo de respuestas mencionando los objetos imprescindibles, los que ayudan, acompañan y sosiegan en esta cuarentena.

Yo respondí que me es indispensable una cafetera en particular: la Prensa Francesa de marca Bodum. Sí, así, con nombre y apellido, porque la calidad tiene nombre de pila y además yo soy mariquísima con las vainas de cocina.

Como buena nerd y desarrolladora de Vainas Cooltas, mi curiosidad se desbordó y quise tener más precisión del asunto, no simples respuestas aisladas. Empecé entonces a desgranar parte de la información para conseguir cuáles de esos objetos encabezan las preferencias. Contabilizando respuestas encontré que los libros y las cafeteras duplican en favoritismo a los demás objetos (mat de yoga, cocina y ollas, juegos de mesa, artículos de limpieza, etc., etc.). De 87 respuestas estudiadas, que representa un quinto del gentío, tanto los libros como las cafeteras alcanzan cada uno +/-14% de imprescindibilidad. Tendrían que ir a balotaje para ver cuál toma la banda presidencial.

Esa dupla ganadora lanzó mi memoria a los textos de Nicolás Artusi, periodista y sommelier de café. quien titula:

La Prensa Francesa, la Madre de todas las Cafeteras

Cilindro, pistón o émbolo, malla y lámina perforada + seis minutos entre disposición y preparación. Y voilà!, la ecuación del buen gusto y la sencillez. El uso de la prensa francesa supera a cafeteras eléctricas y otros métodos debido a la increíble calidad del café que produce, porque este método conserva los delicados sabores de los aceites y proporciona un café suave y rico en cuerpo.

La prensa francesa es un modelo de preparación democrática. Libertad, igualdad, fraternidad… e independencia de cualquier berretín tecnológico.

Nicolás Artusi

Breve Historia de la Prensa Francesa

Esta invención tiene una disputa Franco Italiana. Dicen que la persona que realmente se le ocurrió prensar el café fue a un francés. Como muchos otros productos, fue el resultado de solventar una molestia o un error; una olla con café flotando y no en el fondo, como solía ser. Para poder beber su café, el hombre puso una malla que lo filtraría al verter. Taaa, taaan 🎺. El dispositivo se comenzó a fabricar y a usar en Francia en el siglo XIX. La idea llegó a otros países, entre ellos Italia. «La Cafetiere», como se le conocía en Francia, fue rediseñada por Attilio Callimani y patentó en 1929 el dispositivo para infusionar café con sellado en la filtración con un resorte helicoidal.

En 1958 Faliero Bondanini, otro italiano, patentó su versión de la cafetera, con la que mejoró el filtrado del café con aletas metálicas flexibles que rozaban las paredes del cilindro, así tal cual Rose en Titanic 🖐️💧. Chambord fue su nombre, y la que se popularizó en Francia en los 60, pues era un must en los hogares galos. Por éso lo de Prensa Francesa.

Entra en escena Bodum® en los 70, una marca que se hizo ícono en el mundo de las prensas francesas al convertirse en distribuidor de la Chambord, por éso su nombre se volvió genérico.

Bodum, de Apellido Danés y Diseño Suizo

En 1944 Peter Bodum funda en Dinamarca Bodum, Inc, empresa dedicada a diseñar y fabricar utensilios de cocina. Lo primero que hizo Peter fue importar cristalería, estando en ésas se topó con las cafeteras de vacío, quedó prendado del sabor del café. Inició su historial en el mundo de las cafeteras, al mejorar el diseño y hacerlas asequibles a todos, sentando así las bases del éxito de Bodum®.

Tres décadas después, Jørgen Bodum el hijo de Peter, lanzó la primera prensa francesa de café, la Bistro. Internacionalmente aclamada, fue seleccionada como la prensa de café más respetuosa con el medio ambiente y éso la hizo merecedora de premios de diseño. Desde este momento Bodum es asociada con las muy, muy buenas cafeteras de émbolo.

A razón del éxito y del crecimiento, la sede de Bodum se trasladó a Suiza (y por éso es que creemos que es helvética la marca) y es allí donde se formó un departamento de diseño, de buen diseño, pilar de Bodum. Desde 1980, diseñadores, ingenieros y arquitectos han sido responsables de los diseños de la marca, manteniéndose fiel a la tradición de funcionalidad, calidad e innovación.

Mi Bodum y yo

Mi cafetera tiene historia. Comprada en el norte, en una de esas tiendas de grandes superficies. Llevada al trópico para encontrarse con café típico de la región. Fue uno de los objetos que migró a Argentina; a las semanas de haber llegado y por un descuido su vaso se quebró. Fue imposible encontrar reemplazo, pero su calidad es tal (la habrán diseñado así) que hasta pegada con adhesivo la da. Ella es viajera y estoica, por éso su fortaleza, sus heridas, sus costuras. Desde siempre ha sido bastión emocional. Cada café mañanero lo ha prensado esa francesa. Ya de nuevo en tierras andinas, no descansa aunque sigue incluso con sus suturas de tirro.

Pero durante la cuarentena ha salido en apoyo otra Bodum, una Bistró roja que contrasta con el color del café del artesano (valga la cuña). Mismas características, pero sin el quiebre del vaso, felizmente.

La vida es tan corta, y a todas luces está tan en riesgo, que mejor hacer café del bueno y disfrutar del buen diseño.


Recursos consultados


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